9 agosto, 2021

Lección 3: HABLAR DE JESÚS

"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15)

Cuando amamos a una persona no podemos evitar hablar de ella. La novia habla de su novio. Los padres hablan de sus hijos. El esposo habla de la esposa. Los cristianos hablamos de Jesús porque le amamos y queremos que otros le conozcan. Si tú amas a Jesús, hablarás de él a otros siempre que se presente la oportunidad.

¿A quiénes hemos de hablar de Jesús?

A familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, hombres, mujeres, niños… A todo el mundo. Jesús dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). Ese es nuestro privilegio y responsabilidad.

Ya hemos visto que para ser salvos hay que creer en Jesús. Pero hay mucha gente que todavía no ha oído hablar de Jesús. Y tenemos que hacernos las mismas preguntas que se hizo Pablo: “¿Cómo, pues; invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?” (Romanos 10:14). Alguien tiene que hacerlo.

Este estudio bíblico es un ejemplo práctico. Tú estás leyendo esto porque alguien te habló de Jesús y te entregó un folleto de Testimonio Cristiano a Cada Hogar. ¿Estás dispuesto a hacer lo mismo? Muchas personas jamás oirán del amor de Dios a menos que tú les hables.

¿Dónde empezar?

Empieza por los que están más cerca, es decir, por tu familia. Habla de Jesús a tus padres, hermanos, tíos, primos, abuelos, cuñados, etc. Es posible que encuentres oposición y hostilidad. No te asustes. Sé humilde y paciente. Ora por ellos diariamente para que Dios toque sus corazones.

Continúa con el vecindario. Habla a tus vecinos. Entrégales un folleto de Testimonio Cristiano a cada Hogar. Procura que lean este estudio bíblico.
Ofrece tu ayuda a los que tengan dificultades para leer o para entender lo que leen. Sigue por los pueblos y aldeas cercanas. Procura que el evangelio llegue a todas las casas. No debe quedar ni un solo hogar sin conocer el evangelio. Si necesitas folletos, escribenos y te los enviaremos. Extiende tu campo de acción. Dios te ha dado la semilla del evangelio para que la
siembres. El campo es el mundo. Hay millones de personas en todo el mundo que jamás han oído hablar de Jesús. Tú puedes hacer que tengan la oportunidad de oír la Palabra de Dios. ¿Cómo? Ora por ellos. Ve a darles el evangelio, y si no puedes ir, contribuye a que otros vayan, es decir, apoya a la iglesia y a ministerios como el nuestro.

Este cuaderno ha llegado a ti porque hay cristianos que lo han hecho posible con su apoyo económico. Otros te lo han entregado en mano. Y otros están dispuestos a responder tus preguntas y aclarar tus dudas ¿Te das cuenta? Los cristianos formamos un cuerpo en el que cada miembro cumple una labor.

Busca otros cristianos y reúnete con ellos.

Es muy importante que te reúnas con otros cristianos para estudiar la Palabra de Dios y orar juntos. La Biblia nos manda que lo hagamos (Hebreos 10:25).
La Biblia dice que los cristianos somos miembros los unos de los otros y, por lo tanto, nos necesitamos los unos a los otros para la edificación mutua y el testimonio (1 Corintios 12:1-27). Te sugiero que hagas lo siguiente:

  • Busca la iglesia evangélica que te dio el folleto y que te puso en contacto con nosotros. Si no recuerdas qué iglesia fue, escríbenos y te lo diremos. Si está muy lejos de donde vives, busca una que esté más cerca y empieza a asistir a las reuniones.
  • ¿Cómo puedes reconocer una iglesia evangélica? Hay una serie de características básicas que la identifican, he aquí algunas: La Biblia es la base absoluta de su fe. Jesucristo es el centro de su predicación. Está dirigida por un pastor o un consejo de ancianos. Hay comunión y armonía entre los miembros. Tiene comunión con otras iglesias evangélicas. Tiene un testimonio limpio.