9 agosto, 2021

Lección 2: LA ESPERANZA

"Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos. (1 Pedro 1:3)

Mientras que la fe es el impulso interior que nos mueve a poner la confianza en Dios, la esperanza es la virtud que nos hace aguardar el cumplimiento de todo lo que Dios ha prometido.

Las pruebas que nos vienen en la vida son oportunidades para reafirmar nuestra fe y esperanza en Dios. La esperanza se nutre de la fe y hace que seamos positivos ante situaciones difíciles de la vida. Cuando pasamos por la adversidad, podemos decir lo mismo que el apóstol Pablo: “Yo sé a quién he creído” (2 Timoteo 1:12).

¿Qué es lo que esperamos los creyentes?

Esperamos el cumplimiento final de las verdades bíblicas. Por ejemplo, la segunda venida de Jesucristo, la resurrección de los justos, la desaparición del pecado con sus secuelas de dolor, enfermedad y muerte, el establecimiento visible del reino de Dios, y otras. El hecho de que Dios haya cumplido ya una gran parte de lo que ha prometido, nos hace esperar, confiados, el cumplimiento del resto.

Esperamos que Dios cumpla su voluntad en nuestras vidas. Dios tiene un plan perfecto para cada uno de sus hijos. La Biblia dice que “cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9).

No hay nada que sorprenda a Dios. El universo se rige por leyes que él ha establecido. Sabe cuál es el fin de las cosas antes de que empiecen. Ni siquiera un pajarillo cae a tierra sin que Dios lo sepa. Incluso nuestros cabellos están todos contados (Mateo 10:29-30). Dios sabe la fecha exacta de tu muerte. Dios hace que todas las cosas, incluso la adversidad, sirvan para nuestro bien. “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

Esperamos en la justicia de Dios, Jesús promete saciar la sed de justicia de cuantos sufren por causa de la injusticia (Mateo 5:6). Dios es justo. Vendrá un día en el que todos tendremos que rendir cuentas a Dios, por cuanto “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

Con la ayuda de Dios, “aguardamos por fe la esperanza de la justicia” (Gálatas 5:5). La esperanza nos hace soportar con gozo las tribulaciones de la vida, “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:17-18).

Muchos de los valores del mundo se oponen a Dios y son una fuente de aflicción para los creyentes. Jesús dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
Ahora, todos los que hemos creído en él “esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13).