9 agosto, 2021

Lección 2: JESUCRISTO

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6)

Ya hemos visto cuán desesperada y trágica es la condición del hombre a causa del pecado. ¿Hay alguna salida? La Biblia afirma que la hay, y somos miles los que la hemos encontrado.

El mismo texto de la Biblia que dice “la paga del pecado es muerte”, también afirma que “el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”(Romanos 6:23). ¿Qué quiere decir esto? Que Dios ha provisto una salida para nosotros. No porque hayamos hecho algo que nos haga dignos, sino porque Dios es amor. Dios nos ama tanto que envió a su Hijo Jesucristo a morir por nosotros, en nuestro lugar. Jesús vino a pagar el precio que nosotros teníamos que pagar por nuestros pecados.

Jesucristo es Dios

Jesús no se presenta como un filósofo o un moralista, ni como un simple reformador religioso, sino como el Hijo de Dios, es decir, como Dios mismo hecho hombre.

La Biblia afirma que Jesús es el Creador de todo lo que existe. “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido, fue hecho”(Juan 1:3). “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16)

Jesús es eterno. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”(Hebreos 13:8). “Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén” (Apocalipsis 1:17-18).

Jesús es diferente al Padre, pero es Dios juntamente con él. La Biblia dice que en la eternidad Jesús “era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:1,14). Jesús mismo afirma lo siguiente: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30. “Salí del Padre, y he venido al mundo” (Juan 16:28).

Siendo Dios, Jesús lo sabe todo, está en todas partes, no cambia, es santo,es justo y recto, es eterno, es amor.

Jesús es hombre verdadero

Esto quiere decir que nos comprende muy bien porque se hizo igual que nosotros. La Biblia dice que “no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15-16).

A Jesús le gustaba referirse a sí mismo como el “Hijo del Hombre”. En su condición de hombre, tuvo hambre, sed, sueño, alegría y tristeza. Fue tentado en todo, como cualquiera de nosotros, pero no pecó. Su vida fue un ejemplo de servicio a los demás.

Jesús vino para salvarnos

Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo y nació de la Virgen María hace ahora casi dos mil años; su nacimiento tuvo lugar en una pequeña aldea llamada Belén, en Palestina (Mateo 1:23; Lucas 1:35).

A los treinta años de su vida terrenal, dejó la carpintería familiar y empezó a viajar por todo el país enseñando y proclamando un mensaje de esperanza y salvación que llega hasta nuestro días. Hizo muchos milagros. Sanó a los enfermos, resucitó muertos, dio de comer a multitudes y anduvo sobre el mar como sobre un pavimento.

Jesús enseñaba con autoridad

En los capítulos 5 al 9 del Evangelio según San Mateo, Jesús declara las leyes fundamentales del reino de Dios y muestra las señales milagrosas que siguen a su proclamación. Léelo tú mismo. Pídele a Dios que te ayude a entender lo que lees.

Después de tres años de intensa actividad pública, Jesús murió clavado en una cruz. En realidad había venido para eso. En más de una ocasión había hablado de ello. Había venido a morir en nuestro lugar, a sufrir el castigo que todos merecemos por nuestros pecados. Jesús “se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado”
(Hebreos 9:26).
Así, pues, en el sacrificio de Jesucristo, tenemos la solución al problema del pecado y de la muerte.

La muerte de Jesús no fue el final, sino el principio. Tres días después resucitó. El relato de la resurrección de Jesús aparece en los cuatro Evangelios.
Compruébalo por ti mismo: Mateo 28:1-10; Marcos 16:1-8; Lucas 24:1-12; Juan 20:1-29. La resurrección de Jesús es un hecho histórico atestiguado por sus contemporáneos.

Después de resucitar, Jesús apareció a sus discípulos durante 40 días.
Finalmente volvió a Dios el Padre en los cielos, de donde había salido para venir a este mundo (Hechos 9:1-11; Lucas 24:50-53; Marcos 16:19). Ahora está a la diestra del Padre intercediendo por nosotros. Y no sólo eso, él está también con todos aquellos que le abren su corazón y le reciben por fe: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo
28:20).

Jesús es el ÚNICO que puede perdonar tus pecados, nadie más puede hacerlo; él es el único que ha vivido sin pecado y sólo él murió por ti. Jesús dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). “El que a mí viene, no lo echo fuera” (Juan 6:37).