9 agosto, 2021

Lección 2: DIOS

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Génesis 1:1)

A muchos les incomoda hablar de Dios, lo consideran un tema relegado a la infancia, un signo de debilidad, un ingrediente de ciertos actos sociales, algo en lo que se prefiere no pensar.

Hay quienes dicen: “Yo creo a mi manera y no voy a cambiar” Otros creen según les han enseñado, pero, cuando les preguntas, descubres que no saben bien qué es lo que les han enseñado. Algunos se declaran ateos. En el fondo lo que hay es temor por ignorancia.

La existencia de Dios

¿Existe Dios? Esta pregunta la has oído muchas veces y es probable que tú mismo te la hayas hecho en más de una ocasión. La Biblia da por sentada la existencia de Dios y ni siquiera intenta argumentar. Por eso comienza diciendo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Al contemplar el universo y las leyes que lo gobiernan con precisión matemática, no podemos menos que reconocer una mano creadora, una mente inteligente que ha hecho que todo ello sea posible: el Dios único y verdadero del que nos habla la Biblia.

Mira la tierra y los seres que se mueven en ella. Contempla las estrellas que iluminan el firmamento. Piensa en el misterio de la vida, en la luz y el calor, en la belleza. ¿Es posible que todo esto sea fruto de la casualidad ciega? Hay quienes quieren creerlo así, lo cual es tan absurdo como contemplar una obra de arte y negar la mano del artista, o leer un libro y atribuirlo a la casualidad.

Piensa en tu forma de ser. Cuando haces lo malo, una voz interior te dice que lo que has hecho no está bien; y cuando haces lo bueno te sientes bien contigo mismo. Es algo que forma parte de ti. ¿Crees que tu condición es fruto del azar?

¿Cómo es Dios?

Los filtros culturales y religiosos son a menudo un impedimento para ver con claridad. El dios del catecismo o de los cuentos infantiles se queda pequeño cuando uno tiene que hacer frente a los problemas de la vida.
¿Cómo es Dios? Una fuerza impersonal? ¿Una mente descomunal? ¿Una especie de gran policía cósmico, listo a dar garrotazos a quienes le contradicen? ¿Un personaje olímpico, lejano y poco interesado en este mundo? ¡Hay tantos conceptos extraños de Dios! ¿Qué dice la Biblia?

Dios es Espíritu

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”(Juan 4:24). Esto significa que no está limitado por un cuerpo físico como el nuestro y que no podemos verle ni tocarle. Y por lo tanto, es absurdo hacerse imágenes o representaciones de Dios. Es más, la Biblia prohíbe hacerse tales imágenes: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo.” (Éxodo 20:1-6).

Dios es eterno

No tiene principio ni fin. No cambia con el paso del tiempo ni le afecta la distancia o el espacio. Él ha creado todas las cosas. La Biblia dice: “No has sabido, no has oído que el Dios eterno es el Señor, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance” (Isaías 40:28).

Dios es todopoderoso

“Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26). Él habla y su palabra se cumple. “Sea la luz”, dijo Dios, “y fue la luz” (Génesis 1:3). Él hizo al hombre del polvo de la tierra (Génesis 2:7). “Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres. Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder: y su entendimiento es infinito” (Salmos 147:3-5).

Dios es personal

Muchos se imaginan a Dios como un ser impersonal y poco interesado en el mundo, pero no es así. La Biblia dice que Dios nos ama y que está tan interesado en nosotros que llegó al punto de enviar a su propio Hijo a morir por nosotros, para que nosotros podamos vivir por él (Juan 3:16). Dios te ama y quiere lo mejor para ti. Él está a tu lado ahora. Sabe lo que estás pensando en este momento y quiere que seas feliz.

Dios está en todas partes

“¿Se ocultará alguno, dice el Señor, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice el Señor, el cielo y la tierra?” (Jeremías 23:24). Dios está a tu lado ahora, mientras estudias esta lección, y al mismo tiempo está en otro lugar. Piensa en esto: Dios está en todas partes, pero muestra su presencia de una forma especial a los que le buscan.

Dios lo sabe todo

“Los ojos del Señor están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” (Proverbios 15:3). Dios lo sabe todo sobre ti, él conoce tus más íntimos pensamientos. No hay nada que puedas apartar de su vista.

Dios es santo

La palabra santo significa “separado“. Dios está totalmente separado del mal. El pecado no tiene parte en él. La maldad y el engaño son totalmente contrarios a su naturaleza santa. Dios aborrece el camino de los impíos y el pensamiento de los malos (Proverbios 15:9,26). Dios odia el pecado, pero ama al pecador que acude arrepentido a él (Lucas 15:7).

Dios es justo

En otras palabras, es imparcial, sus juicios son justos y rectos; y no se deja engañar por las apariencias. “Los juicios del Señor son verdad, todos justos” (Salmo 19:9). “Justo es el Señor en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras” (Salmo 145:17).

Dios es amor

La justicia y santidad de Dios nos hace conscientes de nuestra condición pecadora. Su amor y misericordia nos asegura el perdón en su Hijo Jesucristo si acudimos a él arrepentidos. “Porque de manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Dios te ama, aunque tú no has hecho nada para merecerlo. Dios no cambia. Dios te ha amado siempre, y te amará el resto de tu vida, “porque Dios es amor” (1ª Juan 4:8). El siente tus penas y tus alegrías, y está esperando a que le invites a entrar en tu vida. ¿Lo has hecho ya?

Dios es uno en tres personas

La Biblia dice que Dios es UNO, y que no hay otro Dios. Y al mismo tiempo nos dice que el Dios único y verdadero se ha manifestado en tres personas distintas: Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Es lo que llamamos la “Trinidad”. Mira algunos pasajes:
Mateo 3:16-17; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; Romanos 1:7; Hebreos 1:8.