9 agosto, 2021

Lección 1: LEER LA BIBLIA

"Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien." (Josué 1:8)

Espero que las lecciones de este sencillo curso bíblico hayan despertado en ti el deseo de conocer más profundamente la Palabra de Dios. Esto no es más que el comienzo del camino. A medida que avanzas irás descubriendo nuevas verdades bíblicas que te llenarán de gozo. Lo que sigue son algunas sugerencias que te ayudarán a desarrollar hábitos de estudio bíblico.

Leer la Biblia diariamente

Te sugiero que, antes de empezar a leer, hagas una corta oración. Pídele a Dios que te dé entendimiento para comprender lo que lees y sabiduría para aplicarlo a tu vida.

La Biblia es el alimento del alma. El cristiano que no lee la Biblia regularmente acaba por debilitarse y enfermarse espiritualmente. Así pues, debes leer la Biblia todos los días. Yo te recomiendo que lo hagas a primera hora de la mañana, después de levantarte. A esa hora tu mente estará fresca y la lectura te aprovechará más. Si no lo haces entonces, es probable que no lo hagas el resto del día. Lo mejor es empezar con un buen desayuno, ¿no te parece?

No corras. Medita en lo que lees. Deja que la Biblia te hable. No se puede leer la Biblia como una novela que después se olvida. No estamos ante un simple informe o narración histórica. Su mensaje nos invita a pensar en el sentido de la vida a la luz de la Palabra de Dios. La Biblia es como una mina de oro inagotable, cuanto más profundizas en ella más riqueza sacas.

Sigue un orden de lectura

Es aconsejable empezar a leer primero el Nuevo Testamento. Los cuatro Evangelios, por orden, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, son el mejor punto de partida y la base para entender los otros libros. A medida que te metes en el relato bíblico, desearás saber más, y verás afectada tu forma de pensar y de sentir. Sin darte cuenta llegarás al Apocalipsis, y volverás a empezar. La Palabra de Dios es como el pan tierno, nueva cada día.

El Nuevo Testamento nos habla del cumplimiento real de todo lo que se anuncia en el Antiguo Testamento. Así que, después de leer el Nuevo Testamento varias veces, estarás preparado para empezar a leer el Antiguo Testamento.

Dificultades de lectura

Al leer te encontrarás con pasajes difíciles. No te asustes. A medida que progresas en la lectura y el estudio, textos que parecían oscuros y difíciles de entender, se aclaran a la luz de la totalidad de la Palabra de Dios.

En la Biblia hay historia, parábolas, figuras literarias, símbolos, tipos, etc.
Normalmente, tan sólo es necesario un poco de sentido común para comprender la mayor parte de los pasajes bíblicos; y aquellos que son un poco más difíciles, suelen aclararse, teniendo en cuenta el contexto y la forma en que están escritos.

Lápiz y papel

Cuando leas procura tener a mano un lápiz para subrayar los versículos que te son de inspiración, para señalar las promesas y para marcar los pasajes sobre los cuales necesites explicación.

Es aconsejable tener también un cuaderno para tomar notas. Al leer te surgirán preguntas, impresiones, comentarios. Escríbelos. No te preocupes del estilo. Estas notas son para tu uso personal, para tu desarrollo devocional.