9 agosto, 2021

Lección 1: LA REALIDAD DEL PECADO

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.                                            (Romanos 6:23)

La palabra “pecado” provoca sonrisas irónicas en aquellos que han excluido a Dios de sus vidas. Pero el pecado hace esclavos a los hombres. Jesús dijo que “todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). Lo triste es que, a veces, el pecado no sólo afecta a quien lo comete, sino también a otros.

¿Qué es pecado?

Desobedecer a Dios es pecado. Ya hemos visto en la lección anterior que el primer pecado fue un acto de desobediencia a Dios, y que esta desobediencia introdujo la muerte en el mundo. Desde entonces, todos heredamos una naturaleza caída que nos impulsa a quebrantar una y otra vez las leyes de Dios. El resultado es un mundo lleno de seres infelices.

No ajustarse al modelo de Dios es pecado. Somos pecadores por naturaleza. El hombre no puede alcanzar por sí mismo el ideal de vida que Dios ha establecido; el pecado le aleja de la presencia salvadora de Dios (Romanos 3:23). Y sin ayuda no es posible llegar al modelo de vida que ha diseñado para nosotros.

La inmoralidad del pecado. Jesús dijo: “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella su corazón” (Mateo 5:27-28). Así pues, todo pensamiento impuro es pecado.

Tener la oportunidad de hacer el bien y no hacerlo es pecado. No basta que evitemos el mal; hemos de hacer el bien siempre que se presente la oportunidad. El apóstol Santiago dice que el pecado consiste en saber hacer lo bueno y no hacerlo (Santiago 4:17).

Negarse a creer en Jesús es pecado. “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”(Juan 3:18;16:9).

La seriedad del pecado

El pecado es una ofensa contra Dios. El pecado es la causa del dolor, la enfermedad y la muerte. El odio, los celos y la envidia, la infidelidad matrimonial, las hechicerías, las enemistades y contiendas, los pleitos, las borracheras, el desenfreno sexual, y muchos otros pecados, llenan a las familias de dolor.

¿Hay alguien que esté libre de pecado? La biblia dice que “cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”(Santiago 2:10). En otras palabras, todos hemos pecado, porque todos hemos quebrantado la ley de Dios en un punto u otro. Por eso dice laBiblia que “todos pecaron” y que “no hay justo ni aún uno”(Romanos 3:23 y 3:10).

La solución para el pecado no está en la educación, ni en la posición social, ni en los antecedentes familiares. No es una cuestión de riqueza o pobreza. Nada de eso afecta al hecho de que eres pecador. ¿Te preguntas si hay alguna solución? Gracias a Dios, sí la hay.
Dios ha provisto el remedio para nuestro mal. De eso trata la próxima lección.